“Nos dicen que España se rompe por no sé qué estatuto, cuando realmente está fracturada por el trece por ciento de su territorio”. Paco Cerdà.

Que la primera entrada de este Blog empiece con una frase del escritor Cerdà tiene su sentido, porque ahí estamos nosotros, Senderos de Teja viviendo esa fracturación en el día a día, en una realidad que parece que nadie quiere ver, que son tiempos en los que sólo hablamos del aumento en la tarifa de la luz o los desastres que han causado las lluvias en la Costa, cuando hay una realidad permanente, catastrófica: la despoblación.

Que en la llamada Serranía Celtibérica la densidad sea menor a los 8 habitantes por kilómetro cuadrado es un desastre natural al que nadie mira, del que se habla de vez en cuando, sobre el que se proponen actuaciones que nunca llegan, y eso es un desastre natural, y lo es porque tiene soluciones, porque los que vivimos en la Celtibérica creemos en ella, y es por eso que nació Senderos de Teja.

Está claro que las administraciones tienen que hacer algo, y se están dando cuenta de ello, pues en el presupuesto del Gobierno de Aragón de 2017 han apostado por un aumento importante por la vertebración del territorio, pero también desde el ámbito privado se pueden hacer cosas y en ello estamos.

Evidentemente no tenemos la solución al problema, que es complejo sobretodo por la altura a la que nos encontramos de la situación, estamos hablando de territorios invisibles donde la mayorá de los habitantes supera los 70 años, donde cada muerte supone mucho en un pueblo, donde un nacimiento es algo impensable para muchos de sus habitantes.

Los que vivimos aquí lo hacemos por deseo, porque así lo hemos decidido, teníamos otras opciones de vida en la ciudad, pero nos gusta el pueblo, la Naturaleza, la cultura de sus gentes, y parece que desde fuera se nos tache de locos, y quizás ahí haya algo de razón, unos locos muy cuerdos que han sabido buscar la felicidad en un territorio donde el silencio gana al ruido, donde hay más buitres leonados que coches, donde no hay tienda pero sí vendedores ambulantes, donde cuando ves una casa con luz o ropa tendida en el balcón sacas una sonrisa, porque hay gente, vecinos…es cierto que es una realidad diferente a la del 80% de la población en España, pero a la vez es una oportunidad y opción de vida

Me canso cuando emparejan vida en el pueblo sólo con ganadería, apicultura, agricultura, porque hay mil opciones, tantas como trabajos que puedas realizar con una conexión a Internet, porque vivir en el pueblo no es vivir en el siglo pasado, es vivir en el tiempo actual, donde compras por internet o trabajas en la nube, donde tienes lavadora, facebook…y todas aquellas comodidades que tendrás en tu piso en la ciudad.

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